Un reciente estudio internacional, en el que han participado investigadores del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional (C3N) de la Universidad Complutense de Madrid, revela cómo el exposoma —el conjunto de factores ambientales y sociales a los que estamos expuestos— influye de manera determinante en la salud del cerebro. La investigación, dirigida por Agustín Ibáñez y destacada por un research briefing en la prestigiosa revista Nature Medicine, analizó datos de 18.701 personas en 34 países.
Los resultados subrayan que la combinación de diversos factores del exposoma presenta efectos no lineales y sinérgicos que aceleran el envejecimiento cerebral. En determinados contextos, el impacto de estas variables ambientales y sociales es comparable, o incluso superior, al observado en casos de deterioro cognitivo leve o demencia. Este hallazgo pone de manifiesto que el envejecimiento del cerebro no es solo un proceso biológico individual, sino que está profundamente moldeado por las desigualdades estructurales del entorno.
La relevancia clínica y metodológica de este trabajo destaca que las inequidades ambientales demandan respuestas políticas multisectoriales. El estudio concluye que, para proteger la salud cerebral a escala global, es imprescindible abordar los factores socioeconómicos y ambientales mediante políticas públicas que reduzcan las brechas estructurales, permitiendo así una prevención más efectiva de las patologías neurodegenerativas.
Referencia del artículo: Ibáñez, A., et al. (2026). Environmental inequities and brain aging. Nature Medicine. https://www.nature.com/articles/s41591-026-04348-z



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